La puerta santa del alma debe permanecer siempre abierta – A corazón abierto

“Aunque se cierra el año jubilar de la Misericordia, hay que recordar que el confesionario sigue y seguirá siendo el juzgado de la misericordia, donde los culpables serán siempre redimidos, por eso nuestra alma debe seguir siempre abierta a la sede penitencial, para de ahí partir al Altar, que es consecuencia lógica del sacramento penitencial, pasar a tomar el banquete festivo de la Eucaristía, como muestra el pasaje de las parábolas de la misericordia (cfr. Lucas 15); venera a la Santísima Virgen María con el canto del Magníficat, a la Madre de la Misericordia, y alabar las grandezas del Señor por su eterna Misericordia.” Salvador Jiménez

12/11/16